Letra Muerta. El Frustrante resultado de la Declaratoria
Total ausencia del Consejo de Monumentos en el Cementerio General después del Terremoto, deja en evidencia el nulo efecto del Decreto de Monumento Histórico.
La declaratoria que prometía proteger el patrimonio cultural y arquitectónico del casco antiguo del Cementerio General, no ha tenido efectos en la realidad, frustrando las esperanzas de su rescate patrimonial.
El decreto entró en vigencia un mes después del terremoto, justo a tiempo para supervisar la adecuada restauración y reconstrucción de centenares de monumentos dañados. Sin embargo el abandono del Consejo de Monumentos ha sido absoluto, a excepción de la reunión que coordiné con ellos y el Director del CG a principios de marzo y al recorrido que hicimos dónde exhibí los daños causados por el sismo. Eso y nada más.

Afortunadamente muchas familias afectadas por iniciativa propia y sin apoyos estatales, han comenzado los trabajos de reparación. A la fecha se han realizado o están en construcción, una veintena de trabajos y en ninguno de los casos fue exigida la aprobación del Consejo de Monumentos, siendo la Dirección del establecimiento la que ha autorizado los trabajos, sin cumplir lo dispuesto en la Ley de Monumentos. Los riesgos que sufre el patrimonio nacional son posibles restauraciones que no queden en condiciones de enfrentar el próximo sismo, que hayan sustracciones de obras de arte y que los valores estéticos previos al terremoto no sean respetados o vueltos a su condición original.

Un caso tremendamente preocupante es la sustracción del conjunto escultórico del hipogeo de Gregorio Castro (calle Romero), original de 1872. Una de las cuarto figuras angelicales sufrió daños tras el terremoto. Las tres restantes, consta que dos de ellas fueron removidas por la administración sin la autorización del CMN y una de ellas se encuentra desaparecida (La Caridad – Madona con niño).

El historial de este proyecto con las instituciones ligadas al tema administrativo y patrimonial es extenso y decepcionante. Las condiciones en que Recoleta mantiene a la institución del Cementerio General y el manejo de su patrimonio cultural nos debiera avergonzar a todos. El Secretario Ejecutivo del CMN y la ex Directora de la Dibam impusieron barreras consecutivas al avance del proceso de declaratoria, obstruyeron la aprobación y publicación del decreto y entregaron la responsabilidad de la realización del Plan de Manejo del Monumento Histórico (plano regulador patrimonial) a la administración de Recoleta, misma que se opuso tenazmente al éxito de la declaratoria y que está siendo investigada por numerosas irregularidades y escándalos, quedando patente una y otra vez la defensa de los intereses de Recoleta por sobre los intereses del patrimonio nacional presente al interior del Cementerio General.
Las esperanzas que inspiraron el cambio de gobierno se vieron frustradas cuando Magdalena Krebs mantuvo a Oscar Acuña como Secretario Ejecutivo, manteniéndose las suspicacias en la conducta de Acuña, sus paradójicas políticas y sus acciones coordinadas con Recoleta.
¿Podemos hablar de una traición que ponga en riesgo al Panteón Nacional, su patrimonio urbano y la memoria de 2.500.000 de personas?
Personalmente he llegado a la conclusión de que el mayor peligro que amenaza la integridad del patrimonio chileno, son a veces las mismas instituciones encargadas de protegerlo, como el triste ejemplo del Cementerio General de Santiago, quizás la construcción cultural y edilicia más compleja y significativa del siglo XIX y de gran parte del siglo XX, que ha subsistido con éxito casi 200 años.

Declaratoria Monumento Histórico, Decreto MN, Denuncias, Terremoto 2010
El destino del filántropo Manuel Arriarán
Tras el colapso de su monumento, ¿Será esta su muerte definitiva?
Como consecuencia del terremoto, el más importante director en los 189 años de vida del Cementerio General, corre el riesgo de perder su lugar en el Panteón Nacional ante la indiferencia general y la amenaza latente del Horno 3.

La angustiosa situación no parece tener un final feliz y se ignora el futuro del benefactor y su familia. Es la problemática que afecta a decenas de mausoleos en estado de abandono después del terremoto. Descendientes que ignoran lo que les pasó a las tumbas de sus antepasados, desinterés por cuidar a sus muertos o familias extintas, son los casos más preocupantes.
Pronto la administración publicará las listas de las obras afectadas cuyos familiares no hayan concurrido al Cementerio ni mostrado interés. Cumplidos los plazos comenzarán las enajenaciones y las demoliciones. ¿Las enajenaciones serán regulares y acogidas al Reglamento de Cementerios? Los temores surgen si se escucha lo que dice el Informe de Contraloría de noviembre pasado. ¿El Consejo de Monumentos Nacionales supervisará las demoliciones y las nuevas obras? La experiencia hasta ahora indica que no. ¿Que pasará con los muertos? En el 85 fueron trasladados mezclados entre los escombros hasta rellenos en Colina. El reglamento dice que deben ir a nichos individualizados, pero la experiencia dice que el final es anónimo y probablemente en el HORNO 3.
Las ruinas del mausoleo de Arriarán están ubicadas en avenida Arriarán, antigua av. Central, que cambió de nombre tras su muerte y que fuera proyectada por él en 1891, durante el ensanche del Cementerio que le dio gran parte de su forma y tamaño actual. Su arquitectura neoclásica seguía las líneas conservadoras del románico y construida con enormes bloques de granito gris, obra de arquitecto Carlos Corsi.

Pero las cosas han cambiado desde entonces. El terreno es muy apetecido por estar en una esquina relevante y en frente del los ex presidentes Arturo y Jorge Alessandri. Es un buen negocio “reciclar” terrenos y sabemos que ha habido irregularidades serias con estas prácticas. Por esto la familia Arriarán y muchos más están en aprietos y completamente desamparados en manos del “tutor” del Cementerio (Recoleta) que se supone debiera resguardar sus derechos de los muertos y no estar acechándolos como ocurre actualmente. De respetar el patrimonio arquitectónico o reconstruir el mausoleo de Arriarán, ni hablar.
El problema que amenaza a la tumba de Manuel Arriarán (y que no está previsto en ninguna ley o reglamento), es la desaparición de su presencia y su recuerdo, además de la eliminación de su nombre dentro del Panteón Nacional y de las páginas de la historia de Chile que son narradas por las construcciones del Cementerio.
¿Es justo que se desechen sus restos y enajenen su terreno, para ser revendido en beneficio de Recoleta, siendo que los ingresos que recibe anualmente la comuna (5000 millones) en parte se deben a la gestión que hizo Arriarán siendo Director y a las obras de ensanche a las que se debe su tamaño y estructura actual del Cementerio General?
¿Cómo podría Recoleta demostrar gratitud hacia el filántropo?: Quizás no enajenado el terreno, quizás recuperando las osamentas con cuidado y poniéndolas temporalmente en un lugar digno y quizás rescatando su memoria a través de la reconstrucción de su mausoleo o en el peor de los casos limpiar los escombros, reordenar las piedras de la ruina, dar sepultura a la familia en el subterráneo (que resultó intacto) y poner una placa recordatoria en la estructura reconstruida o en el túmulo de piedras.
¿Quién fue y por qué Recoleta y Chile deben gratitud a Manuel Arriarán?
1- Él fue el Director más relevante en los 189 años de historia del Cementerio. Lo dirigió ad honorem entre 1880 y 1906, vivió las tensiones de la época de las leyes laicas, realizó las mejoras que transformaron el recinto de un cementerio parroquial, a una necrópolis, cambiando su escala y conformación urbana. Es el equivalente de Vicuña Mackenna en la ciudad de los vivos. Después de la Ley de Cementerio Laicos, se pensó en abrir nuevos cementerios en Santiago, pero el apostó por mantener el Cementerio General con vida y él presentó su “Plan de Transformación” que contemplaba la compra de la Chacra Limay, la Quinta Dávila y el Cerro Blanco. Tomó un recinto que albergaba 500.000 almas y que llegaba hasta calle Dávila (dónde está Allende) y extendió en 3 veces su superficie multiplicando su capacidad, gracias a lo que se continuó desarrollando todo el siglo XX, hecho que permite que siga creciendo y densificándose, y que aún no haya cerrado y dé suculentos dividendos a su “tutor” tras una intensa explotación inmobiliaria.
2- El proceso de transformación urbano que realizó está a la vista: trazado de avenidas, construcción de la Puerta La Paz y los Portales, plantación de centenarias araucarias, cipreses, magnolios, siguiendo la imagen paisajística del Pere Lashaise de París, pavimentación de avenidas, liberación del mercado de suelos, sepulturas dignas para los pobres, cierre perimetral del muro de nichos de 2500 metros de extensión, la explotación de las canteras del Cerro Blanco desarrollándose infraestructura como el ferrocarril “Ducaville” de trocha angosta para llevar la roca del cerro al interior del Cementerio, lo que permitió la constitución de la necrópolis de piedra que tenemos hoy en el casco antiguo (rareza en el mundo). Todos estos adelantos propiciaron la “edad de oro” del Cementerio, que se desarrolló con la pujanza económica del salitre y el auge del culto a los muertos, formando la inmensa, prestigiosa y populosa necrópolis.
3- El Benefactor. Además de sus actividades en el Cementerio, Manuel Arriarán se dedico a otras necesidades de la Beneficencia Pública (organismo encargado de los temas humanitarios antes de crearse el Servicio Nacional de Salud). Fundó el primer hospital de niños de Santiago, para combatir la epidemia de sarampión de los años 1899-1900. Otras instituciones que llevan su nombre son el Liceo Salesiano Manuel Arriarán Barros y el Hospital San Borja Arriarán. Su corazón caritativo y justo, soñó una ciudad en la que todos podían enfrentar a la muerte con dignidad y para que los pobres no fueran enterrados y trasladados en sacos, en su testamento dejó la cantidad de “100.000 ataúdes de madera para los pobres de solemnidad”, en una época en que la población de Santiago bordeaba las 300.000 personas.
El tristemente famoso “pago de Chile”, es una realidad cotidiana en el Cementerio General de Santiago y al parecer Manuel Arriarán será una víctima más de la crueldad de nuestro olvido.

En marcha reconstrucción del mausoleo de Claudio Vicuña
Ya está en marcha el proyecto de reconstrucción del mausoleo más importante del Cementerio General. Se trata del monumento funerario de don Claudio Vicuña Guerrero, destacado hombre público y acaudalado latifundista, quién en 1896, encargó al arquitecto Tebaldo Brugnoli el diseño y la construcción de su última morada.
Durante el terremoto del 27 de febrero del 2010, sufrió el colapso parcial de su estructura, tras el derrumbe de la torre que levantaba sobre el suelo la cúpula más alta de todo el camposanto. Además de ser el mausoleo familiar más grande y lujoso del principal cementerio del país, la obra destaca por su refinado estilo islámico y por la calidad de su arquitectura y de los materiales empleados en su construcción.

Claudio Vicuña fue Ministro del Interior de J. M. Balmaceda y le correspondió firmar la ley de presupuesto del 1 de enero de 1891 que gatilló la sublevación de la armada el 7 de enero y que lo convirtió en enemigo declarado de los revolucionarios. Posteriormente fue electo Presidente de Chile, pero no pudo asumir por la derrota de Balmaceda, viéndose obligado a asilarse en Buenos Aires hasta 1895 cuando regresó congregando a 50.000 personas que le dieron la bienvenida como si se tratara del mismo Balmaceda salido de su tumba.
El mausoleo recuerda vividamente estos hechos históricos, porque tras su exilio, su mansión, el palacio de la Alhambra de calle Compañía, fue saqueada y convertida en cuartel militar. Esta dolorosa situación que constató al volver a Chile, la quiso subsanar construyendo su mansión eterna siguiendo su gusto por lo islámico, creando la principal joya arquitectónica en la ciudad de los muertos, equivalente a la que perdió en ciudad de los vivos a causa de la revolución y que fue a ocupar años después al morir un día ¡27 de febrero de 1907!
La tragedia que afecta a la memoria de Claudio Vicuña tras el terremoto, motivó a sus descendientes a aunar esfuerzos para la reconstucción de su monumento. Para ello se conformó un comité compuesto por los hermanos Alejando y Edmundo Vicuña Montes, Fernando Rodríguez Vicuña, Ismael Vicuña Salas y Francisco Orrego Vicuña.
La reconstrucción está en la etapa de desarrollo de proyecto y se espera concretar un aporte de la empresa privada acogiéndose a la Ley de Donaciones Culturales, para volver a poner en pie a este Monumento Histórico y devolverle su esplendor original (más información remitirse a tdomingu@puc.cl).

Editorial El Mercurio 4 de mayo 2010
Crisis de los cementerios públicos nacionales
El Mercurio 18 de abril del 2010

Pasión y gloria del Cementerio General
Descubra cuántos mausoleos podrían salvarse de la demolición tras el terremoto, y las nuevas vías que se han abierto para proteger el patrimonio del camposanto, ahora que es monumento nacional.
Romina de la Sotta Donoso
Acaba de convertirse en ley la declaratoria que transforma en monumento nacional al casco histórico del Cementerio General. “Son 28 hectáreas con 2.700 construcciones de valor patrimonial”, dice el arquitecto UC Tomás Domínguez, propulsor de la declaratoria.
Un área de incalculable valor patrimonial, rica en mausoleos del siglo XIX que, según advierte Ezio Mosciatti, del Comité de Patrimonio del Colegio de Arquitectos, “son difíciles y costosos de recuperar, se requieren fondos para ello, y definir pronto un manual de manejo que sea flexible para que siga funcionando como cementerio”.
La naturaleza del Cementerio General es compleja: la propiedad de la mitad de sus sepulturas es privada, pero lo administra la Municipalidad de Recoleta.
“Los propietarios son familias que han heredado las tumbas y en algunos casos se han preocupado de mantenerlas, pero en otros puede haber situaciones de abandono”, confirma Óscar Acuña, secretario ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN). “Hay limitaciones legales para intervenir con recursos públicos los bienes de propiedad privada, pero también hay necesidades muy urgentes. La ecuación no es sencilla, pero estamos trabajando, junto con la administración, en un plan de manejo”.
Hasta el 1 de mayo
Queda sólo una semana para que los deudos se hagan presentes en el recinto y aseguren la perpetuidad de las sepulturas dañadas el 27 de febrero.
“Con el terremoto hubo daños de distinta consideración en 364 sepulturas, pero fue mucho menos grave que el del 85, cuando se cayeron más de 40 mausoleos. Ahora sólo tenemos cuatro colapsados, dos ya están en reparación y los otros estamos esperando comunicarnos con los dueños. Es muy importante que vengan y los puedan arreglar”, cuenta Sol Letelier, alcaldesa de Recoleta.
Según el exhaustivo catastro de Domínguez, hay 30 mausoleos con daño grave. “Les envié a 220 familias una carta diciendo ’su sepultura tiene daño, en próximo terremoto se puede caer si no hace un adecuado refuerzo estructural’, y seis ya lo están haciendo. Todo es reparable, pero trabajar en piedras es caro. Si el financiamiento fuera compartido con el Estado o vía donaciones, la cosa andaría”, asegura.
“Creo que van a empezar las demoliciones en el cementerio. ‘Hay amenaza de ruina, nos acogemos al artículo tanto, hay que demoler, no está la familia, se enajena’, dirán. Y si pasa, vamos a tener que empezar a hacer juicios; es lo positivo de la declaratoria, que permite fiscalizar al CMN y a Recoleta”.
Responde Tulio Guevara, director del Cementerio General: “Tenemos todo cercado. Si la familia va a recuperar, que use los mismos materiales. Estoy trabajando para que no haya que demoler nada, pues nuestra idea es reparar y restaurar. Si no aparecen los familiares la primera semana de mayo, veremos qué nos recomienda el CMN, vía donaciones, pues la ley no nos permite invertir un peso en mausoleos que no son nuestros. No estamos en la idea de demoler; tenemos una larga tradición de restauración y este año tenemos presupuestados $490 millones en inversión, para construir nuevas unidades y para preservar el patrimonio”.
El destino de los excedentes
“El cementerio se autofinancia y, como es sin fines de lucro, sus excedentes van a las arcas municipales para paliar programas sociales, de salud y educación para la gente más pobre de Recoleta”, comenta la alcaldesa Sol Letelier. En 2009, este traspaso de recursos desde el camposanto fue de $1.940.000.000.
“Nunca hemos invertido menos de $50 millones en preservar el cementerio”, dice su director, Tulio Guevara. Entre las mayores inversiones propias, están la restauración de las columnatas de avenida La Paz y Plaza La Paz (sobre $167 millones); de la Capilla Gótica (casi $34 millones); del acceso de avenida La Paz, además del decapado de las esculturas y pinturas de la Capilla Católica (sobre $38 millones).
¿Mausoleos disponibles?
“Existen varias vías para que las personas puedan adquirir hoy un mausoleo. Primero, pueden construírselos, y para eso hay terremos que loteamos y vendemos habitualmente. Quedan 7 hectáreas totalmente vacías, así que espacio hay”, comenta Tulio Guevara.
-¿Dentro o fuera del casco histórico?
“El crecimiento que ha hecho el cementerio está fuera del área declarada monumento”.
-Pero, ¿se puede comprar un mausoleo que ya exista, por abandono de la familia, por ejemplo?
“Eventualmente, sí. Si han pasado 50 años en que nadie se haya hecho cargo, porque eso va a amenazar ruina tarde o temprano. Esto obedece al artículo 40 de la Ley General de Cementerios, que mantiene lo que decía el antiguo Reglamento de Salud (de 1932 a 1982, el cementerio dependía del Servicio Nacional de Salud, y antes, desde 1845, de la Beneficencia Pública). Se tiene que hacer una publicación en un diario de circulación nacional para que la familia lo repare. Esta ley se ha aplicado aquí por tiempos inmemoriales. Ahora, cuando vuelve al dominio del cementerio, vendes el terreno, no el mausoleo. Pero para eso tiene que haber algo que ya amenace ruina, o sea, no puede ser algo en buen estado”.
-Entonces, ¿qué significa la perpetuidad?
“La perpetuidad dice relación con un deber de mantención. Pero nosotros no tenemos ningún interés en destruir patrimonio para construir cosas nuevas. De hecho, el negocio no está aquí, sino en el área que actualmente estamos construyendo”.
-¿Qué tan seguido tienen que llamar a la familia por estado de abandono?
“El llamado en el caso de las sepulturas dadas de baja se hace cada 20 años. La última vez que lo hicimos fue hace tres o cuatro, y no tenemos presupuestado hacer nada de eso en el futuro cercano o mediano”.
Es que, según la alcaldesa Sol Letelier, “el 97% de las sepulturas todavía están muy conectadas a su dueño”. Lo confirma Guevara, la relación siempre es muy cercana en las tumbas temporales -patios de tierra y nichos-, que son la mitad de las sepulturas del camposanto. Hace tres o cuatro años -agrega- evaluaron qué pasaba en el casco histórico: “Nos dimos cuenta de que, con excepción del Patio de Disidentes y de las familias chilenas extintas, la relación se mantiene en el tiempo. Claro, ya no es como en la década de 1950, que el domingo se llenaba; ahora a veces las visitas son cada tres años. Pero la gente no abandona a sus muertos”
Micro documental del terremoto 2010 en el Cementerio General
Al fin fue publicado el Decreto de Monumento Histórico
El Mercurio, domingo 21 de marzo

Sepulturas de valor patrimonial fueron las más dañadas tras el terremoto:
El silencioso deterioro del Cementerio General
Cuatro mausoleos del siglo XIX colapsaron y otras 360 tumbas presentan daños. La administración del recinto llama a los familiares a visitar las sepulturas para evitar la demolición de las estructuras históricas.
ROCÍO LAFUENTE DÍAZ-RIPOLL (ver artículo en EMOL.com)
Considerables daños dejó en 364 sepulturas del Cementerio General el terremoto del 27 de febrero. Cuatro mausoleos del siglo XIX colapsaron y las lápidas de ocho ex Presidentes presentan detrimentos, entre las que se encuentra la de Salvador Allende. Además, la edificación de Claudio Vicuña, la más grande del cementerio y de alto valor arquitectónico, está seriamente dañada.
A 21 días de la catástrofe, las sepulturas derrumbadas aún siguen en el suelo, algunas, incluso, exhibiendo osamentas. El director del Cementerio General, Tulio Guevara, explicó que los trabajos de reposición corresponden a las familias porque “ellos son los propietarios del terreno”.
Además, miles de sepulturas sufrieron destrozos menores en lápidas, floreros y otros adornos, por lo que la autoridad hace un llamado a los familiares para que concurran a revisar el estado de situación.
Si bien muchas personas han asistido después del terremoto, la administración aún no ha logrado contactarse con los familiares de los mausoleos colapsados, los cuales serán demolidos y los restos trasladados si nadie se hace cargo.
“Nuestra idea primera no es demoler, sino que reestructurar, por eso estamos a la espera de que aparezcan los familiares y hemos fijado como plazo el 1 de mayo antes de comenzar otras acciones”, advierte el director del camposanto, quien no descarta pedir apoyo financiero a la autoridad para hacer las intervenciones pertinentes.
Patrimonio afectado
Tomás Domínguez, arquitecto encargado del catastro en el lugar, aseguró que en comparación al terremoto de 1985, “hoy la destrucción es considerablemente menor. En el desastre del 85 colapsaron completamente 30 obras y hoy sólo lamentamos 4″.
Sin embargo, los mayores daños se concentran en el área protegida como Monumento Nacional. “El 12% de las construcciones previas a 1930 sufrió daños, lo que es muy lamentable por la importancia patrimonial, histórica y arquitectónica que tienen estas obras”, dijo Domínguez.
El experto además aseguró que 220 obras quedaron con peligro de derrumbe o daño estructural para un próximo terremoto, “por lo que es importante que se realicen refuerzos estructurales para preservar estas estructuras que son parte de nuestro pasado y nuestra cultura”, afirmó el arquitecto.
Personajes históricos
Entre los mausoleos colapsados destacan el de la familia Matta y el de Manuel Arriarán, ex director y benefactor del camposanto, quien diseñó el cementerio que hoy es uno de los más grandes de Latinoamérica, y donó en su testamento 100 ataúdes para los pobres.
Al deterioro que sufrió la edificación de Claudio Vicuña, debido al desprendimiento de su cúpula y a los daños en las escalas y otras decoraciones, se deben sumar los perjuicios que afectan las sepulturas de 14 personajes históricos, ocho de ellas pertenecientes a ex Presidentes, como las de Salvador Allende, Aníbal Pinto, Ramón Barros Luco y José Joaquín Prieto.
No obstante, según el catastro realizado por Domínguez, casi la totalidad de los daños puede ser reparada.
“La restauración y el reforzamiento de estas construcciones es una necesidad para la memoria histórica nacional y para que nuestro patrimonio urbano continúe existiendo en el futuro y forme parte de la identidad de las generaciones futuras”, precisa Tomás Domínguez.




