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Revista COSAS de Hombre 20 de agosto 2010

Viernes, 20 de Agosto de 2010
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Editorial El Mercurio 4 de mayo 2010

Martes, 1 de Junio de 2010
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El Mercurio 18 de abril del 2010

Domingo, 18 de Abril de 2010
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Pasión y gloria del Cementerio General

 

Descubra cuántos mausoleos podrían salvarse de la demolición tras el terremoto, y las nuevas vías que se han abierto para proteger el patrimonio del camposanto, ahora que es monumento nacional.  
 
Romina de la Sotta Donoso 

 -Ver artículo en EMOL aquí-

 

Acaba de convertirse en ley la declaratoria que transforma en monumento nacional al casco histórico del Cementerio General. “Son 28 hectáreas con 2.700 construcciones de valor patrimonial”, dice el arquitecto UC Tomás Domínguez, propulsor de la declaratoria.

Un área de incalculable valor patrimonial, rica en mausoleos del siglo XIX que, según advierte Ezio Mosciatti, del Comité de Patrimonio del Colegio de Arquitectos, “son difíciles y costosos de recuperar, se requieren fondos para ello, y definir pronto un manual de manejo que sea flexible para que siga funcionando como cementerio”.

La naturaleza del Cementerio General es compleja: la propiedad de la mitad de sus sepulturas es privada, pero lo administra la Municipalidad de Recoleta.

“Los propietarios son familias que han heredado las tumbas y en algunos casos se han preocupado de mantenerlas, pero en otros puede haber situaciones de abandono”, confirma Óscar Acuña, secretario ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN). “Hay limitaciones legales para intervenir con recursos públicos los bienes de propiedad privada, pero también hay necesidades muy urgentes. La ecuación no es sencilla, pero estamos trabajando, junto con la administración, en un plan de manejo”.

 

Hasta el 1 de mayo

Queda sólo una semana para que los deudos se hagan presentes en el recinto y aseguren la perpetuidad de las sepulturas dañadas el 27 de febrero.

“Con el terremoto hubo daños de distinta consideración en 364 sepulturas, pero fue mucho menos grave que el del 85, cuando se cayeron más de 40 mausoleos. Ahora sólo tenemos cuatro colapsados, dos ya están en reparación y los otros estamos esperando comunicarnos con los dueños. Es muy importante que vengan y los puedan arreglar”, cuenta Sol Letelier, alcaldesa de Recoleta.

Según el exhaustivo catastro de Domínguez, hay 30 mausoleos con daño grave. “Les envié a 220 familias una carta diciendo ’su sepultura tiene daño, en próximo terremoto se puede caer si no hace un adecuado refuerzo estructural’, y seis ya lo están haciendo. Todo es reparable, pero trabajar en piedras es caro. Si el financiamiento fuera compartido con el Estado o vía donaciones, la cosa andaría”, asegura.

“Creo que van a empezar las demoliciones en el cementerio. ‘Hay amenaza de ruina, nos acogemos al artículo tanto, hay que demoler, no está la familia, se enajena’, dirán. Y si pasa, vamos a tener que empezar a hacer juicios; es lo positivo de la declaratoria, que permite fiscalizar al CMN y a Recoleta”.

Responde Tulio Guevara, director del Cementerio General: “Tenemos todo cercado. Si la familia va a recuperar, que use los mismos materiales. Estoy trabajando para que no haya que demoler nada, pues nuestra idea es reparar y restaurar. Si no aparecen los familiares la primera semana de mayo, veremos qué nos recomienda el CMN, vía donaciones, pues la ley no nos permite invertir un peso en mausoleos que no son nuestros. No estamos en la idea de demoler; tenemos una larga tradición de restauración y este año tenemos presupuestados $490 millones en inversión, para construir nuevas unidades y para preservar el patrimonio”.

 

 El destino de los excedentes

“El cementerio se autofinancia y, como es sin fines de lucro, sus excedentes van a las arcas municipales para paliar programas sociales, de salud y educación para la gente más pobre de Recoleta”, comenta la alcaldesa Sol Letelier. En 2009, este traspaso de recursos desde el camposanto fue de $1.940.000.000.

“Nunca hemos invertido menos de $50 millones en preservar el cementerio”, dice su director, Tulio Guevara. Entre las mayores inversiones propias, están la restauración de las columnatas de avenida La Paz y Plaza La Paz (sobre $167 millones); de la Capilla Gótica (casi $34 millones); del acceso de avenida La Paz, además del decapado de las esculturas y pinturas de la Capilla Católica (sobre $38 millones).

¿Mausoleos disponibles?

“Existen varias vías para que las personas puedan adquirir hoy un mausoleo. Primero, pueden construírselos, y para eso hay terremos que loteamos y vendemos habitualmente. Quedan 7 hectáreas totalmente vacías, así que espacio hay”, comenta Tulio Guevara.

-¿Dentro o fuera del casco histórico?

“El crecimiento que ha hecho el cementerio está fuera del área declarada monumento”.

-Pero, ¿se puede comprar un mausoleo que ya exista, por abandono de la familia, por ejemplo?

“Eventualmente, sí. Si han pasado 50 años en que nadie se haya hecho cargo, porque eso va a amenazar ruina tarde o temprano. Esto obedece al artículo 40 de la Ley General de Cementerios, que mantiene lo que decía el antiguo Reglamento de Salud (de 1932 a 1982, el cementerio dependía del Servicio Nacional de Salud, y antes, desde 1845, de la Beneficencia Pública). Se tiene que hacer una publicación en un diario de circulación nacional para que la familia lo repare. Esta ley se ha aplicado aquí por tiempos inmemoriales. Ahora, cuando vuelve al dominio del cementerio, vendes el terreno, no el mausoleo. Pero para eso tiene que haber algo que ya amenace ruina, o sea, no puede ser algo en buen estado”.

-Entonces, ¿qué significa la perpetuidad?

“La perpetuidad dice relación con un deber de mantención. Pero nosotros no tenemos ningún interés en destruir patrimonio para construir cosas nuevas. De hecho, el negocio no está aquí, sino en el área que actualmente estamos construyendo”.

-¿Qué tan seguido tienen que llamar a la familia por estado de abandono?

“El llamado en el caso de las sepulturas dadas de baja se hace cada 20 años. La última vez que lo hicimos fue hace tres o cuatro, y no tenemos presupuestado hacer nada de eso en el futuro cercano o mediano”.

Es que, según la alcaldesa Sol Letelier, “el 97% de las sepulturas todavía están muy conectadas a su dueño”. Lo confirma Guevara, la relación siempre es muy cercana en las tumbas temporales -patios de tierra y nichos-, que son la mitad de las sepulturas del camposanto. Hace tres o cuatro años -agrega- evaluaron qué pasaba en el casco histórico: “Nos dimos cuenta de que, con excepción del Patio de Disidentes y de las familias chilenas extintas, la relación se mantiene en el tiempo. Claro, ya no es como en la década de 1950, que el domingo se llenaba; ahora a veces las visitas son cada tres años. Pero la gente no abandona a sus muertos”

 

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El Mercurio, domingo 21 de marzo

Lunes, 22 de Marzo de 2010
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Sepulturas de valor patrimonial fueron las más dañadas tras el terremoto:

 
El silencioso deterioro del Cementerio General

 

Cuatro mausoleos del siglo XIX colapsaron y otras 360 tumbas presentan daños. La administración del recinto llama a los familiares a visitar las sepulturas para evitar la demolición de las estructuras históricas.  

 

ROCÍO LAFUENTE DÍAZ-RIPOLL (ver artículo en EMOL.com)

Considerables daños dejó en 364 sepulturas del Cementerio General el terremoto del 27 de febrero. Cuatro mausoleos del siglo XIX colapsaron y las lápidas de ocho ex Presidentes presentan detrimentos, entre las que se encuentra la de Salvador Allende. Además, la edificación de Claudio Vicuña, la más grande del cementerio y de alto valor arquitectónico, está seriamente dañada.

A 21 días de la catástrofe, las sepulturas derrumbadas aún siguen en el suelo, algunas, incluso, exhibiendo osamentas. El director del Cementerio General, Tulio Guevara, explicó que los trabajos de reposición corresponden a las familias porque “ellos son los propietarios del terreno”.

Además, miles de sepulturas sufrieron destrozos menores en lápidas, floreros y otros adornos, por lo que la autoridad hace un llamado a los familiares para que concurran a revisar el estado de situación.

Si bien muchas personas han asistido después del terremoto, la administración aún no ha logrado contactarse con los familiares de los mausoleos colapsados, los cuales serán demolidos y los restos trasladados si nadie se hace cargo.

“Nuestra idea primera no es demoler, sino que reestructurar, por eso estamos a la espera de que aparezcan los familiares y hemos fijado como plazo el 1 de mayo antes de comenzar otras acciones”, advierte el director del camposanto, quien no descarta pedir apoyo financiero a la autoridad para hacer las intervenciones pertinentes.

Patrimonio afectado

Tomás Domínguez, arquitecto encargado del catastro en el lugar, aseguró que en comparación al terremoto de 1985, “hoy la destrucción es considerablemente menor. En el desastre del 85 colapsaron completamente 30 obras y hoy sólo lamentamos 4″.

Sin embargo, los mayores daños se concentran en el área protegida como Monumento Nacional. “El 12% de las construcciones previas a 1930 sufrió daños, lo que es muy lamentable por la importancia patrimonial, histórica y arquitectónica que tienen estas obras”, dijo Domínguez.

El experto además aseguró que 220 obras quedaron con peligro de derrumbe o daño estructural para un próximo terremoto, “por lo que es importante que se realicen refuerzos estructurales para preservar estas estructuras que son parte de nuestro pasado y nuestra cultura”, afirmó el arquitecto.

Personajes históricos

Entre los mausoleos colapsados destacan el de la familia Matta y el de Manuel Arriarán, ex director y benefactor del camposanto, quien diseñó el cementerio que hoy es uno de los más grandes de Latinoamérica, y donó en su testamento 100 ataúdes para los pobres.

Al deterioro que sufrió la edificación de Claudio Vicuña, debido al desprendimiento de su cúpula y a los daños en las escalas y otras decoraciones, se deben sumar los perjuicios que afectan las sepulturas de 14 personajes históricos, ocho de ellas pertenecientes a ex Presidentes, como las de Salvador Allende, Aníbal Pinto, Ramón Barros Luco y José Joaquín Prieto.

No obstante, según el catastro realizado por Domínguez, casi la totalidad de los daños puede ser reparada.

“La restauración y el reforzamiento de estas construcciones es una necesidad para la memoria histórica nacional y para que nuestro patrimonio urbano continúe existiendo en el futuro y forme parte de la identidad de las generaciones futuras”, precisa Tomás Domínguez.

 

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Nivia Palma se compromete con Asociación de Barrios y Zonas Patrimoniales

Jueves, 18 de Febrero de 2010
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Escrito por Comunidades del Patrimonio  / Fotografías de José Osorio 

sábado, 30 de enero de 2010

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El viernes 29 de enero de 2010, Nivia Palma, Vice Presidenta del Consejo de Monumentos Nacionales se reunió con una delegación de la Asociación Chilena de Barrios y Zonas Patrimoniales encabezada por su Presidenta Rosario Carvajal. En la ocasión se conversó sobre cada uno de los casos denunciados en carta pública entregada en una ocupación pacífica, el miércoles 27 de enero de 2010, en la oficina del Consejo de Monumentos (LEER CARTA AQUI). Además se informó y pidió información sobre el incendio ocurrido durante la mañana del 29 de enero en Compañía, al llegar a Libertad, y la grave situación de demolición total de la Clinica London (centro de torturas de la dictadura) en la Zona Típica del Barrio Yungay.

En la ocasión se entregaron más antecedentes de los casos del Palacio Pereira, el Cementerio General, el Estadio Víctor Jara, la solicitud de Zona Típica de Miraflores Bajo en Viña del Mar, Zona Norte del Barrio Yungay y Bellavista. Además se solicitó la firma de los decretos de Isla Dawson, Estadio Víctor Jara, Cementerio General y del Pueblo las Canteras de Colina.

 

Luego de más de dos horas de un profundo intercambio de opiniones sobre la importancia que ha tomado en los últimos 20 años el patrimonio cultural del país, Nivia Palma se comprometió a una serie de gestiones respecto de las situaciones denunciadas:

1. Solicitar información inmediata y agilizar los trámites de las firmas de los decretos que el Ministerio de Educación debe publicar en los casos del Estadio Víctor Jara y el Cementerio General. Asimismo, agilizar las gestiones de los respectivos decretos de Isla Dawson y el Pueblo las Canteras de Colina.
2. Lamentar profundamente la situación respecto del permiso de demolición del centro de torturas “Clínica Dawson”. Situación que no comparte y frente a la cual pedirá una revisión de los procedimientos adoptados.
3. Proponer, frente a cada demolición y proyecto de intervención en Zona Típica,  la incorporación de la opinión de las organizaciones que han conseguido el resguardo patrimonial de su barrio o pueblo.
4. Incluir en la próxima sesión del Consejo de Monumentos, antes del cambio de gobierno, la situación de las solicitudes de Zonas Típicas de Barrio Miraflores Bajo de Viña del Mar, Sector Norte del Barrio Yungay y Bellavista.
5. Solicitar los antecedentes formales y por escrito frente a las diversas denuncias planteadas, especialmente en el caso del Palacio Pereira.
6. Hacer valer la Ley de Monumentos respecto de la fachada que aún sigue en pie en el inmueble destruido por un incendio en Compañía, al llegar a Libertad.

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Al finalizar la reunión la Asociación agradeció compromiso adquirido, esperando que se materialice antes del 11 de Marzo de 2010.

Gran parte de estas situaciones se hubiese evitado si la información se entregará a las comunidades en el momento que corresponde y si se cumpliera con los procedimientos que la misma institución se ha impuesto. En definitiva, como lo exigimos desde hace varios meses, la participación ciudadana en el Consejo de Monumentos Nacionales es la que asegura la pertinencia de las decisiones técnicas y políticas de las instituciones del Estado.

Ahora más que nunca: Participación Ciudadana en el Consejo de Monumentos Nacionales.

http://www.comunidadesdelpatrimonio.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=71&Itemid=2

Asociación Chilena de Barrios y Zonas Patrimoniales.

Asociación de Barrios y Zonas Patrimoniales, Decreto MN, Prensa , ,

La Segunda 11 noviembre 2009

Domingo, 22 de Noviembre de 2009
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Reportaje revista +Decoración de La Tercera

Miércoles, 4 de Noviembre de 2009
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Ponencia Congreso Medellin 2009

Lunes, 5 de Octubre de 2009
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X Encuentro de Cementerios Patrimoniales – Medellín - octubre 2009

 

LA DECLARATORIA DE MONUMENTO NACIONAL

DEL CEMENTERIO GENERAL DE SANTIAGO.

 

Autor: Tomás Domínguez Balmaceda.

Arquitecto de la Universidad Católica de Chile.

 

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ABSTRACT:

Exposición del trabajo arquitectónico y documental orientado a conseguir la protección en la categoría de Monumento Histórico del casco antiguo del Cementerio General de Santiago y de las estrategias y gestiones de todo tipo realizadas para lograr el éxito de la protección. 

 

PALABRAS CLAVES:

DECLARATORIA – MONUMENTO – NACIONAL – CEMENTERIO GENERAL – SANTIAGO DE CHILE

 

PONENCIA:

¿Por qué tras 80 años de existencia de la Ley chilena de Monumentos Nacionales, el Cementerio General aún no contaba con la protección de esta ley?

La Ley crea los decretos para la protección y conservación de nuestros inmuebles patrimoniales, crea el Consejo del Monumentos compuesto por 20 representantes de distintas instituciones y crea una Secretaría Ejecutiva que propone, coordina y tramita los decretos de protección, autoridad pública cuyo nombramiento es político y no técnico.

Establece también que la responsabilidad de postular un bien a la categoría de Monumento Nacional recae sobre esta Secretaría o sobre los propietarios del bien, en este caso la Municipalidad de Recoleta. Además permite que cualquier ciudadano pueda realizar una postulación, lo que me permitió ejercer este derecho y hacer la solicitud de la declaratoria, a través de la confección de un Expediente Técnico hecho gracias a un FONDART 2008, fondo concursarle que financió el trabajo que se desarrolló entre julio y diciembre.

El 26 de julio del año pasado empezaron los problemas al aparecer un artículo en el diario El Mercurio[1] en dónde se exponía la idea de la propuesta, se denunciaban los daños recientes al patrimonio del cementerio y en donde el director del establecimiento declaraba el tajante rechazo a la iniciativa. Tres días después Chilevisión[2] reporteó el tema. En ambos casos y en otra decena de oportunidades posteriores fue fundamental el trabajo en conjunto con los periodistas en las visitas a terreno para orientar la creación de conciencia sobre el respeto a los cementerios, sobre la existencia de este patrimonio y sobre la naturaleza de esta riqueza.

La oposición de la Administración se justificó en que se aumentaría la burocracia al gestionar cada nueva intervención en el cementerio, porque sería necesario solicitar la aprobación de otra institución para la realización de las obras. Las razones de fondo son que se verá afectada la actual explotación que realiza la Municipalidad de Recoleta y que ha significado daños irreparables como la pérdida de espacios públicos producto del loteo y construcción en medio de las calles del casco antiguo, la demolición o reventas de mausoleos de siglo xix e incluso anteriores a 1850, la irrupción de obras de mala calidad arquitectónica y material, la venta de los derechos de agua, etc. El decreto afectaría el manejo de este inmueble lo que interesa al presupuesto municipal porque el Cementerio General representa el principal ingreso de la Municipalidad de Recoleta, además impone nuevas obligaciones en el cuidado de su patrimonio cultural y nuevas responsabilidades civiles a su administración, por ejemplo en caso de robo de esculturas.

El Expediente Técnico consistió el la sistematización de la información de años de estudio del Cementerio General y los principales instrumentos para fundamentar la propuesta fueron el plano tumba a tumba y el catastro patrimonial georeferenciado de 2700

obras, sobre los cuales definí con exactitud los polígonos de las áreas a proteger, atendiendo al detalle y complejidad del tejido urbano del Cementerio.

El contenido del Expediente es el siguiente:

A- DESCRIPCIÓN  DEL CEMENTERIO GENERAL.

1-    Antecedentes generales.

2-    Relevancia histórica.

3-    Relevancia urbana.

4-    Relevancia de su contexto urbano.

5-    Relevancia Arquitectónica.

6-    Relevancia Cultural.

7-    Relevancia Social.

B – DOCUMENTOS y HERRAMIENTAS TECNICOS

1-  Planimetrías

2- Catálogo de las principales obras y monumentos seleccionados

      - 56 fichas de tumbas de personajes históricos destacados.

      - 88 fichas de obras de arquitectura destacada.

      - 28 fichas de obras de escultura destacada.

      - 8 fichas de Monumentos Públicos.

- 8 fichas de patrimonio inmaterial y folclore.

C – SOLICITUD DE DECLARATORIA.

Ahondando en este punto, la solicitud diferencia dos áreas de protección: en la categoría de Monumento Histórico un área de protección dura y máxima exigencia de conservación y una segunda área de protección blanda y de mayor flexibilidad bajo la categoría de Zona Típica, orientada a al conservación de los espacios públicos y de los elementos urbanos y lugares más significativos, así cómo a reconocer la importancia de zonas de entierro popular, que aunque carecen de valor histórico y en ocasiones de valor estético, son el templo de la devoción de cientos de miles de santiaguinos y el suelo donde descansan más de 1 millón de personas.

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El perímetro del Monumento Histórico abarca 28 hectáreas y se definió por el área edificada con anterioridad a la década de 1930 y dónde se concentran el 95% de las tumbas y obras de mayor valor, incluido el conjunto de acceso formado por los portales y la Plaza La Paz.

El perímetro de la Zona Típica abarca 86 hectáreas e incluye la totalidad de la superficie al interior del Cementerio que no fue protegida como Monumento Histórico y además abarca el espacio público de la avenida La Paz, eje que conecta la plaza de acceso del Cementerio con la Plaza de Armas a un poco más de 2 kilómetros al sur.

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El mes de enero fue ingresado este expediente y se formalizó la solicitud para la declaratoria.

El mes de febrero desarrollé una pagina web[3] que me permitió crear un espacio de participación ciudadana a través de la apertura de un foro pensado para reunir las firmas y opiniones de apoyo al proceso de declaratoria, campaña que resultó clave para la aprobación de la iniciativa y que fue una idea que surgió a raíz de que en el único caso en que se había logrado previamente la aprobación de una declaratoria con el propietario en contra, hubo una campaña de firmas de apoyo que inclinó la balanza a favor de los intereses de la comunidad.

Marzo y abril fueron meses de envío de sucesivas cadenas de mails, de búsqueda de apoyos de distintos actores relevantes dentro del mundo del patrimonio, de la arquitectura y la cultura y de permanente llamado de atención a los medios de comunicación para que apuntaran su lente a las sesiones del Consejo de Monumentos en que se discutiría el tema[4]. Se sumaron los apoyos de la Red Iberoamericana de Cementerios Patrimoniales, del Colegio de Arquitectos de Chile, de numerosos profesionales destacados, premios nacionales y millares de ciudadanos que participaron activamente y se sintieron agradecidos de poder ayudar. No hubo suerte con las embajadas y consulados de las colonias extranjeras más importantes presentes con mausoleos colectivos, ni tampoco con la mayoría de las instituciones invitadas a apoyar, excepto el Ejército de Chile que manifestó su apoyo desgraciadamente de manera tardía.

La votación favorable de los Consejeros era la única esperanza de éxito. La Secretaría Ejecutiva de Monumentos Nacionales actuó permanentemente en contra de la iniciativa, sólo entendiéndose con la Administración opositora y marginándome de cualquier reunión de trabajo, visita a terreno, discusión o actividad relacionada. La razón: la magnitud de la declaratoria, la cantidad de obras protegidas, el trabajo adicional que esto les significará y la carencia de presupuesto y de personal para manejar adecuadamente el problema. Desgraciadamente la Secretaría Ejecutiva es un cargo político por lo que su criterio de decisión privilegia la permanencia en el poder y en el cargo, por sobre la protección de bienes patrimoniales que debiera custodiar, como la Ley de Monumentos lo dispone.

En mayo[5] se convocó la votación de los Consejeros, sesión a la que no fui invitado ni notificado. En contraste fue invitada una comitiva de la municipalidad de Recoleta y el Director del Cementerio expuso sobre lo dañino que sería la declaratoria para el Cementerio, sobre la excelente labor de preservación que dicen haber realizado, sobre la inexistencia de excedentes anuales para destinar a restauración y recalcó que mi trabajo estaba lleno de errores y falsedades. La otra acción preparada por la Secretaría Ejecutiva para boicotear la propuesta, fue omitir la existencia de una campaña de firmas presentadas como el apoyo ciudadano de la solicitud y que debió ser expuesta a los Consejeros.

En estas condiciones llegamos a la votación y para entender lo que pasó después debo agregar un dato anecdótico y personal, pero que fue determinante. Tiempo atrás había visitado a mi abuelo en el Cementerio, ocasión en que le juré que lograría ascender su tumba y todo el Cementerio a la categoría de Monumento Nacional y en que también le rogé que intercediera porque las cosas estaban muy difíciles. Había muerto el año pasado y me había dejado encargado que le entregara una pequeña pintura a uno de sus sobrinos. Cumpliendo su voluntad hago el contacto para entregar el óleo y el sobrino me pide que lo lleve a su oficina. Dio la eventualidad que su socio además de ser arquitecto, era Consejero de Monumentos, por lo que aproveché la oportunidad y le dejé una copia del expediente, le expliqué la propuesta, le entregué una copia de las firmas y le pedí que fuera nuestra vos en caso que se ocultara la existencia de este apoyo por parte de la Secretaría. El consejero me escuchó y estudió los antecedentes.

Antes de iniciar la votación el Consejero intervino. Cuestionó los dichos de la administración del Cementerio y lamentó el manejo que se ha hecho recientemente, defendió la calidad del trabajo y validó la seriedad de la propuesta. Finalmente dio a conocer la campaña de firmas de apoyos y leyó algunos nombres y opiniones expresadas en el foro. Luego de esto, los demás Consejeros decidieron citarme dentro de un mes a presentar personalmente la solicitud. La propuesta fue salvada oportunamente.

Como consecuencia, la Administración desistió de seguir oponiéndose y comenzaron a trabajar a último minuto en una propuesta propia de protección trabajada en conjunto con la Secretaría Ejecutiva.

En junio expuse frente al Consejo[6] las razones que hacen del Cementerio General un Monumento Nacional y cuáles son sus principales valores patrimoniales, fundamenté la propuesta de Monumento Histórico y de Zona Típica, hablé en nombre de los ciudadanos que apoyaron la propuesta, planteé el rol que debiera cumplir el Consejo y transmití mi visión para el futuro del lugar. Al terminar los Consejeros decidieron votar definitivamente en la sesión de mes siguiente.

El tiempo de espera transcurrió entre discusiones con los arquitectos del Consejo de Monumentos para hacerles ver las inconsistencias de la propuesta de la Administración y luchar por mantener en carrera las categorías y superficies propuestas en el Expediente. Manteniendo informados a los medios de comunicación[7] se creó bastante expectativa para el día de la votación, lo que indudablemente ayudó a vigilar el desarrollo del proceso, dificultando a los políticos mover sus hilos y velando así por el cumplimiento de las leyes y del beneficio común producido por la iniciativa.

El 8 de julio se realizó la votación[8]. No supe nada hasta que me llama una periodista de El Mercurio, que dijo estar afuera de la Sala del Consejo y que recién ha sido aprobada por unanimidad mi propuesta de Monumento Histórico del Casco Antiguo y que se modificó el trazado del perímetro que seguía una a una los terrenos de las tumbas, por un criterio de eje de calles, porque la Administración no posee un plano detallado y no tendría posibilidades de manejar un polígono con ese grado de complejidad. Desgraciadamente la propuesta de la Zona Típica fue rechazada lo que creo que dejó satisfechos a la Municipalidad y al Secretario Ejecutivo.

Al día siguiente la periodista tituló “Cementerio General descansará en paz”[9] y comienza diciendo “Todos quedaron contentos”, lo que aunque no es verdad, sienta el precedente de que existe un consenso que respalda el valor de la protección y lo que evidencia que las razones para oponerse de la Administración y de la Secretaría fueron siempre egoístas, perversas e impresentables frente a la opinión pública.

Hoy el Cementerio General es un Monumento Nacional, hecho simbólico que lo reconoce y lo valida como un inmenso bien patrimonial, realidad que hace menos de un año seguía siendo desconocida e incluso era cuestionada por su misma administración. Hoy se ha comenzado a pensar que es un lugar donde deben desarrollarse actividades culturales y turísticas. Hoy cualquier restauración, mantención, estudio o proyecto puede acogerse a las vías de financiamiento estatal o privado que se establecen en la institucionalidad chilena, las que no son muchas, pero existen. Hoy se ha comenzado a regular con un criterio patrimonial las actividades y edificaciones que se realizan en su interior, y también ha surgido la necesidad de confeccionar un “plan de manejo”. La realización de éste es deber de la Secretaría Ejecutiva, la que por carencia de fondos entregó la responsabilidad a la misma Administración que ha sido denunciada permanentemente como el principal agente destructivo del patrimonio cultural del Cementerio y que no posee la información, ni el conocimiento, ni el criterio necesario para el Plan, pero sí el interés de definir los lineamientos y estrategias para el desarrollo futuro del negocio que debe cumplir con satisfacer el apetito insaciable del Municipio por las platas de los muertos.

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La batalla dejó un final agridulce de victorias y frustraciones. El Cementerio logró un nuevo estatus y reconocimiento y está siendo visto y reconocido con otros ojos. Su historia y sus obras cuentan con la protección de una institución independiente, que aunque no es perfecta, tiene profesionales bien calificados. Además el criterio de preservación ya no depende solamente de la opinión de una administración cuya designación en política y está sujeta a la suerte electoral.

Supongo haber respondido la cuestión de por qué tras 80 años de vigencia de la Ley de Monumentos, el Cementerio General se encontraba aún desprotegido, situación en la que podría haber seguido estando por décadas sino hubiera existido esta iniciativa y situación en la que siguen estando casi la totalidad de los cementerios públicos chilenos, la mayoría municipalizados. El tema de fondo son los intereses y las responsabilidades que afectan y deben asumir otras instituciones que controlan los cementerios, cómo en el caso chileno la Municipalidad de Recoleta y la Secretaría Ejecutiva del Monumentos Nacionales. Personalmente creo que en Chile, los cementerios debieran ser autónomos y administrados por las comunidades locales y que además debiera existir una ley que defienda los intereses de los muertos y que defina y proteja la dimensión patrimonial del los cementerios públicos, además de los aspectos sanitarios y urbanísticos, temas muy interesantes pero que no es la ocasión de tratar con más detalle.

La declaratoria de Cementerio General, se enmarca en las actividades de investigación, protección y difusión del patrimonio cultural del Cementerio General del proyecto denominado “La Ciudad de los Muertos”. Se ha ganado una batalla importante, pero se ha tenido fracasos y éxitos parciales. Han surgido nuevos desafíos, nuevos enemigos, nuevos frentes de batalla y nuevas causas que luchar. Espero tener pronto más resultados y noticias que contarles.

Aprovecho la ocasión para agradecer públicamente a todas las personas que creyeron en la idea de la declaratoria y que dieron su apoyo como expertos o como personas decididas y entusiastas.

Creo urgente seguir trabajando por el respeto y el recuerdo de nuestros muertos, y por la valoración de la arquitectura, el arte y la historia que los rodea. Aunque sea una tarea incomprendida y difícil, creo que podemos contar con la ayuda de ellos.

 

Muchas gracias y que ¡Vivan los muertos!

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[4] Diario La Nación día 24 de marzo de 2009 “Evalúan valor patrimonial del Cementerio General”: http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20090323/pags/20090323222357.html

Diario el Mercurio día 25 de abril del 2009 “Protección del Cementerio General”: http://blogs.elmercurio.com/viviendaydecoracion/2009/04/25/proteccion-al-cementerio-gener.asp

Revista Que Pasa día 8 de mayo del 2009  “El Cementerio General podría ser Monumento Nacional… Si Recoleta no se opone”: http://www.laciudaddelosmuertos.org/?p=714

Columna de urbanismo en El Mercurio día 9 de mayo del 2009 “La ciudad de los muertos”:

http://blogs.elmercurio.com/viviendaydecoracion/2009/05/09/la-ciudad-de-los-muertos.asp

[7] Diario El Mercurio día 28 de junio del 2009 “Postulación del Cementerio General enciende polémica”:

http://diario.elmercurio.cl/detalle/index.asp?id={307f9049-0570-42e1-820d-480b284893b7}

[9] Diario el Mercurio del 9 de julio del 2009. “Cementerio General descansará el paz” http://www.mer.cl/MODULOS/CATALOGO/PAGINAS/2009/07/09/MERSTAC012AA0907.HTM

Diario La Nación: “Preservan casco histórico del Cementerio General”: http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20090709/pags/20090709214518.html

Diario La Nación Domingo: “Los Fantasmas que penan en el Cementerio General”:

http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20090829/pags/20090829163758.html


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Artículo La Nación Domingo

Lunes, 31 de Agosto de 2009
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Por  Gabriel Angulo / La Nación Domingo / Domingo 30 de agosto de 2009

Su casco histórico fue declarado Monumento Nacional en julio

Los fantasmas que penan en el Cementerio General

Abandono de tumbas de ex presidentes y el ineficiente sistema de acopio de basura son algunos de los problemas detectados por el arquitecto Tomás Domínguez. El director del recinto, Tulio Guevara, reconoce en parte los hechos, argumentando que el campo santo es de uso público y que se financia con recursos propios y del municipio de Recoleta.

Bernardo O’Higgins lo inauguró en 1821 como un espacio para recordar las almas de los chilenos sin importar su condición social. Hoy, convertido en el campo santo más antiguo del país, con casi 200 años, parte del Cementerio General acaba de ser declarado monumento histórico por el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), de modo que, un tercio de su superficie, que incluye su casco antiguo, portales y la Plaza La Paz, podrá postular a fondos públicos para alejar las señales que dejan el paso del tiempo y los vándalos.

Pasear entre sus sombreadas callejuelas es recorrer la historia republicana de Chile. Más de ciento setenta personajes históricos y todos los presidentes, a excepción de Gabriel González Videla y Augusto Pinochet, están enterrados en este cementerio, en cuyo interior ya tenía otro monumento histórico: el tristemente famoso patio 29. Sumando y restando metros cuadrados, el cementerio de la Avenida La Paz es hoy el segundo espacio patrimonial más grande defendido por ley después de la isla de Rapa Nui. No obstante, hay fantasmas que penan para garantizar su defensa patrimonial, según el arquitecto Tomás Domínguez.

Hace años que Domínguez se ha transformado en un visitante asiduo del cementerio. Desde muy joven trabajó levantando el mejor catastro de mausoleos y esculturas del campo santo. Incluso, hizo su tesis de arquitecto sobre la historia del cementerio. Obsesionado, acumuló páginas de información. Sacó fotos y subió la página http://www.laciudaddelosmuertos.org/ para reunir firmas con el fin de llamar la atención por lo que él considera la gran tragedia del campo santo. Todo ese material fue parte del que se presentó ante el CMN para la declaración de monumento que, en junio pasado, por fin tuvo luz verde.

De todas formas, Domínguez no está conforme. Mientras la tumba del guerrillero Manuel Rodríguez y el Mausoleo de los Veteranos del ’79 quedan protegidos, el edificio de la colonia italiana y el memorial de la dolorosa matanza del Seguro Obrero siguen sólo a merced de la mano de Dios. Además, reclama que algunos problemas, como la recolección de basura, continuarán opacando la belleza del patrimonio. “Ni siquiera tienen vehículos de recolección adecuados al ancho de sus callecitas y al tipo de desechos”, señala el arquitecto.

En su despacho, Tulio Guevara, director del Cementerio General, llama a la calma. “Lo estamos tecnificando”, dice al anunciar que el clásico sistema de recolección de tambores de lata pronto llegará a su fin.

Donde Guevara sí reconoce más dificultades es en la defensa de las esculturas, mausoleos y lápidas que, a menudo, son destruidas o robadas por vándalos que no respetan ni a los muertos. También en el control que pueden ejercer ante la indiferencia que muestran los deudos al paso del tiempo y que deteriora las moradas de sus antepasados.

Basta un breve recorrido por los pasillos y patios del cementerio para sorprenderse de que las sepulturas sean utilizadas de bodegas y acopio de basura (ver fotografía). “La tolerancia de la administración ante estos hechos no se justifica. ¿Acaso por ser un servicio público tenemos que tolerar su negligencia?”, reflexiona el arquitecto que, desde su visión profesional, también ve un tremendo atentado al patrimonio en la libertad de estilos que se autorizan para edificar. Hoy es común ver colosales mausoleos -estilo gótico o clásico- de magnífico mármol en convivencia con otros edificios posmodernos de estructuras de vidrio y aluminio. “Se ha construido sin normas. Pero con el decreto de monumento histórico, habrá que crear un plan de manejo para unificar un criterio coherente de conservación”, explica Domínguez.

Sin embargo, la administración tiene otra interpretación. Para Guevara, el diseño y estilo de las nuevas construcciones que reemplazan a las deterioradas son parte de la creatividad y presupuesto que tenga cada familia. “Acá no hay un plan regulador. Si una familia compra un tipo de mausoleo determinado, es un derecho humano básico decidir sobre el estilo y diseño de éste y también la ubicación, dependiendo de los recursos de cada uno de ellos”, enfatiza.

Ajenos a opiniones y polémicas, los visitantes atentos seguro se sorprenderán al ver las tumbas de ex presidentes cubiertas de malezas y rayadas. El sepulcro de José Manuel Balmaceda es el más deteriorado, con sus muros llenos de grafitis con peticiones de estudiantes desesperados. Se ha transformado en el patrono de los porros.

“No podemos tener personas 24 horas de punto fijo. Lo que hacemos es limpiar y dejar todo esto impoluto, pero yo insisto: la responsabilidad de la tumba de Balmaceda recae en sus descendientes”, reclama Guevara.

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Lucha independentista

La “época de oro” del Cementerio General fue durante el período de 1845 y 1930, años en que lo administró la Beneficencia Pública. Reformas económicas y administrativas lo traspasaron, entre 1931 y 1992, a manos del Servicio Nacional de Salud hasta que los cementerios públicos de Chile fueron municipalizados. Así, quedó bajo la tuición del municipio de Santiago, hasta que la ciudad fue redistribuida geográficamente y pasó a depender de la actual comuna de Recoleta.

Para Domínguez, el fondo del problema patrimonial del Cementerio General depende de que su mantención, cuidados y regulaciones dejen de ser responsabilidades de un municipio y pasen a ser de otro organismo ajeno a una administración que cambia según las elecciones municipales. Esa ha sido su lucha. “Hace poco se vendieron los derechos de agua del cementerio. Son mil 500 millones de pesos anuales que, de permanecer en el establecimiento, podrían ayudar adecuadamente a la defensa de su patrimonio”, argumenta.

Guevara desestima la solución. “No comparto que el cementerio sea administrado por un ente estatal, al contrario, el aporte que entregamos nosotros es por autofinanciamiento y todas las medidas que adoptamos para la mejora del patrimonio son con recursos propios”, plantea.

Al menos, en lo que se refiere a buenas intenciones, Guevara concuerda con Domínguez: “Este es un museo al aire libre, por eso, mientras el municipio esté a cargo, continuará con todos los planes de manejo y preservación para cuidar el patrimonio cultural de todos”, dice el administrador municipal.

Otro buen negocio al interior del campo santo son los autos. Para ingresar, cada vehículo cancela, sin excepción, mil 400 pesos, independiente del tiempo que se quede. El dinero recaudado, según la administración, se destina al financiamiento de la mantención y la limpieza. “Se cobra por ingresar al cementerio desde hace más de 20 años. No es una imposición nuestra. En el fondo, son ingresos que están destinados a mantener y preservar el cementerio, como una forma de autofinanciamiento”, aclara Guevara.

Catalina Mesías, acomodadora de autos en las inmediaciones del gran recinto, explica el funcionamiento del sistema. “Los del cementerio dijeron que no pusieran marcadores (parquímetros humanos) acá, entonces, la gente que viene evita entrar para no pagar y se estaciona acá un rato y, con suerte, nos da $200 de propina. En cambio, con los peajes, ellos ganan cualquier plata”, alega mientras obliga a calcular que sólo un cortejo de 20 autos, genera ingresos por 28 mil pesos.

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Las críticas del arquitecto

El desorden mayor, según el arquitecto Tomás Domínguez, se ha generado por el loteo de las calles internas del cementerio para vender tumbas en medio del casco antiguo. Desde el punto de vista urbano, asegura, esta estrategia ha angostado calles y anulado los espacios de paseo familiar y reflexión que se generaban entre los edificios y los jardines. Las más perjudicadas son las familias que tienen nichos en los primeros pisos y dan a las calles intervenidas (ver fotos). “Esto sucede por presiones y apetitos del municipio de Recoleta, que ha causado mucho daño a esta intención de hacer del campo santo un lugar de paseo también”, critica.

En esta frenética búsqueda de espacios para vender y ofertar últimas moradas, el arquitecto también reprocha que la actual administración desconozca la posible remoción de las osamentas de cuerpos del grupo de mil 488 fallecidos en el gran incendio de la iglesia de la Compañía, de 1863. Según Domínguez, muchas osamentas habrían sido pasadas a llevar en las obras de restauración del 2002. “Que sus restos sean arrasados por maquinaria pesada y eliminados como escombros, es un agravio tremendo y un olvido injusto”, indica.

Pero Guevara replica: “Jamás se hizo un hoyo allí. Y eso está acreditado por la Contraloría. De hecho, lo que se hizo ahí fue aplanar el piso y poner piedras. Jamás se tocaron esos restos. Eso es un invento, que no tengo por qué contestar”, señaló.

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La Nación 10 de julio del 2009

Martes, 14 de Julio de 2009
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Por Ricardo Ahumada / La Nación

El Consejo de Monumentos Nacionales acogió finalmente la propuesta del arquitecto Tomás Domínguez.

Foto: La Nación.la-nacion-10-de-julio-articulo

Medida protegerá el polígono con más valor patrimonial

Preservan casco histórico de cementerio

 

El Consejo de Monumentos Nacionales declaró por unanimidad al casco histórico del Cementerio General como Monumento Histórico.

 

El Consejo de Monumentos Nacionales declaró por unanimidad al casco histórico del Cementerio General como Monumento Histórico.

 

Después de años catastrando tumba por tumba las 86 hectáreas que comprende el camposanto más antiguo del país y varios meses desde que ingresó la petición al Consejo de Monumentos Nacionales, el CMN acogió finalmente la propuesta del arquitecto Tomás Domínguez y declaró, por unanimidad, al casco histórico del Cementerio General como Monumento Histórico Nacional.

 

Aunque la idea inicial incluía declara Zona Típica la totalidad del camposanto, el CMN desechó esa propuesta y decidió nombrar solamente el casco histórico del camposanto, donde se encuentra la mayor cantidad de obras con valor patrimonial y descansa eternamente la mayoría de los personajes ilustres enterrados en el panteón.

 

“Creo que es extraordinario que se haya aprobado tomando en cuenta todos los contras que habían y teniendo desde un principio la oposición de la administración y el desinterés permanente del consejo. La verdad es que esperaba que lo demoraran eternamente”, dice Tomás Domínguez conforme, pero no contento del todo.

 

El arquitecto dice que la propuesta buscaba resaltar el valor arquitectónico y cultural de la necrópolis, además de protegerla restando el control que ejerce la administración actual, dependiente del municipio de Recoleta, quien desde un principio se opuso a la declaratoria arguyendo un proyecto de conservación propio.

 

“Yo creo que tranzaron para dejar la parte de atrás libre, que yo proponía como Zona Típica, porque en la declaratoria se puede definir qué hacer y qué no dentro del perímetro”, señala Domínguez.

 

Según Nivia Palma, directora de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam), no se acogió la petición de Zona Típica para el resto del cementerio porque aún está en funcionamiento y entorpecería el funcionamiento habitual.

“Esa declaración implicaría que, por ejemplo, cada vez que se modifica una tumba, mausoleo o calle se consulte al CMN. Francamente nos parece que el Consejo no puede petrificar un cementerio que está completamente activo”, explica Palma.

 

El camposanto fue inaugurado por Bernardo O’Higgins el 9 de diciembre de 1821 como una gran obra en honor a los próceres de la nueva República, aunque además fue apurado por la necesidad sanitaria de la época.

 

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